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domingo, 27 de enero de 2013

RAZONES PARA SER AMADAS


(a Amelia, Ángeles y Celia,
Mónica, Raquel y Sonia
y una noche de Gijón)

Sí:
estáis hechas de razones
para sera amadas.

Porque vuestro pelo
sabe ser el bosque
que acaricia el viento
de mis manos.

Porque vuestros ojos están hechos
con la luz que queda cuando el día
ya se está marchando.
O con dos reflejos
de ese sol de otoño
sobre el mar.
O con cielos grandes
acuarelados con estrellas.

Porque vuestras manos
saben conducir el vuelo
de las aves de esta vida
y las vidas que hay detrás
de cada razón,
de cada gesto;
de cada silencio y cada brillo
de miradas y de risas
que se parecen al amor.

Porque vuestro andar
mueve la razón del universo
y derrama su sabor
imprescindible
sobre las aceras
y las calles.

Porque vuestra piel
pudiera ser la tierra
donde edificar mi mundo
y el camino de mi andar.

Porque vuestro cuerpo
está lleno de palabras
que saben componer los versos
y dejar mis manos
vacías de palabras
y romper el día
y romper la luz
y romper la madrugada
e inventarme cielos más allá
de mi ser pequeño de hombre.

sábado, 20 de octubre de 2012

POR UNA VEZ



Por una vez
inventaré un lago en calma
con el agua de mi bañera
y derramaré después
la noche alrededor,
sin pensar en más razón
o compromiso.

              Por una vez
dejaré de trabajar
de palabra, obra y pensamiento,
y seré libre otra vez
como cuando no era nada.

            Por una vez
pensaré primero en mí,
escucharé antes mi voz
y confiaré en mis ojos
y dejaré que lo demás
venga después.

            Por una vez
voy a dejarme amar
sin esconder ninguna de mis caras
y voy a amar
y amaré amar
en todos los instantes.

            Por una vez
traduciré
el mal en bien,
lo feo en bello,
lo que muere en vida
y todo lo disfrutaré
como la obra inacabada
de un gran artista.

            Por una vez
no esconderé la cara,
no viajaré por las afueras de la vida
y beberé despacio
los tragos malos
y los tragos buenos
del vino recio
de los días.

            Por una vez seré
con el día de la fecha
y dejaré para mañana
lo que no pueda hacer hoy
y dejaré dormir
el tropel de los recuerdos
hasta que sean sólo una sonrisa
guardada en el fondo de un cajón.

            Por una vez
miraré a la vida a los ojos
como a una mujer hermosa
que se deja cortejar
desde el fondo de la música
y la noche,
desgranando los minutos
sin ninguna prisa,
en un tiempo que
sólo es para mí
y para ella.

viernes, 24 de agosto de 2012

MIRO MIS MANOS


Suelo mirar mis manos
y busco (como en la plancha de un grabado)
las huellas que quedaron en la masa
de la que creció el pan
y encuentro su sabor
y el gusto de la tradición
y del trabajo.

Miro mis manos
y adivino las figuras y la historia
que sacaron al papel,
sin forma y llano,
o a la arena
que se quiso construir
en castillos, carreteras, barcas
o muñecos que enmendaban de la vida
(tal vez la remendaban)
su gesto amable.

Miro mis manos
y rastreo en sus vetas
la madera con que hicieron
estanterías en las que posar
tiempos de vida
o libros en los que beber
el agua de otras existencias.

Miro mis manos
y trato de leer en sus heridas
cada caricia que dejaron en la piel
de una mirada que miró mis ojos,
cada palabra que escribieron
y que se hizo verso,
sencillo e imperfecto,
y que encontré en la madrugada,
en el amor,
en un amanecer lleno de luz,
en el fracaso
o en un ocaso sobre el mar
hecho de fuego.

Suelo mirar mis manos
y se me antoja que en sus líneas
puedo hallar
trazos de mi retrato.

lunes, 13 de agosto de 2012



            TARDE DE AGOSTO

           Cierro los ojos y me enredo
en la conversación
que tiene el viento con las hojas.
A lo lejos corta el aire
el ruido de coches
de una autopista.

            Y no queda más sonido
para esta tarde de agosto.
Y no queda otra cosa que el calor
para llenar las horas.

            El tiempo cae despacio
como el polvo del camino
cuando lo llevan
las ráfagas de viento.

viernes, 3 de agosto de 2012



OLÍAN A TOMILLO

a los que estaban allí

Nuestras palabras
olían a tomillo,
como huele una noche de estrellas.
Olían a tomillo
y tenían el sabor
de las lágrimas y el cielo
cuando se abre grande
camino del horizonte.

Y fuimos por un instante
de la intensidad de las sombras
que te miran en las horas;
y fuimos nosotros mismos
en la voz
de los que nos rodeaban,
en esa voz
que a veces se rompe
en hilos de silencio
y en palabras grandes
para un instante pequeño.

Luces de estrellas
escribieron su paso fugaz
recordando que todo acaba,
menos los recuerdos.