Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta RÁFAGAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RÁFAGAS. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de abril de 2011

SIETE DE ABRIL


            Hubo un día en mi calendario
en que empecé a morir.
Soltadas las amarras,
la nave se hizo a la mar
en medio de una niebla
que no dejaba ver el puerto
la última vez.
Ya casi no recuerdo
de dónde partí,
ni sé cuál es mi destino;
sólo conozco que
no hay isla para el regreso.

martes, 22 de marzo de 2011

LAS PALOMAS


            Las palomas no saben
de símbolos ni de metáforas.
No saben de rimas
ni de fotografías.
Las palomas no saben dibujar.
Palomas urbanas,
tristes, mutiladas,
manchadas y grises,
que se comen el grano de los parques,
se pelean,
cortejan siempre impúdicas
y no saben de paz.
Pero,
si una bandada de palomas
emprende el vuelo,
nada importa sino sus aleteos,
un instante la vida queda detenida
en el aire revuelto.
Su vuelo hermoso
se parece a la poesía.
Las palomas saben volar.

miércoles, 2 de marzo de 2011

PLAYA ESPAÑA


            Hasta esta playa,
de un mar revuelto
color de arena,
llegan las olas de la memoria.
Entonces veo
un niño que brinca sobre el pedrero,
por el que ahora suben
las mareas del tiempo.
Si hoy las aguas rompen lejos,
la espuma la orilla alcanza;
dicen que de las olas
la séptima llega más alta.

sábado, 11 de diciembre de 2010

A LA ORILLA DEL MUNDO


            Siempre camino a la orilla
sin que el agua me domine entero,
siempre asciendo a la espalda del mundo
sin mirarle a los ojos al tiempo.
Y quisiera ser
como el brote tierno del árbol que miro,
el color del viento que salta países,
asfalto de carreteras que enseñan el mundo.
Pero sigo siendo
la mirada que mira con pies en la arena
y ve la espuma que viaja encima de la ola
y viaja tan solo un momento.

sábado, 4 de diciembre de 2010

EL RITMO DE LO QUE ESCRIBO


            Llega siempre igual
el ritmo de lo que escribo,
es siempre igual
la música de mis palabras:
viene del sentimiento,
nace de algún rincón
del desván de mis recuerdos;
sin elaboración,
sin estudios de armonía,
sin pretender
llegar mucho más lejos
que decir una palabra
y devolvérsela al viento
o decirla en voz muy queda
a los que tengo más cerca.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA ESTACIÓN


            Aunque no estoy cansado,
aprendí a andar caminos
sin tener que ir a buscarlos.
En la antepenúltima
estación del tiempo
espero los trenes
sentado en los andenes
de la paz y el verano.
Y, cuando venga el otoño,
andaré tranquilo
entre el frío y la gente
y buscará mi vista,
cuando pasen los trenes,
matices de vientos,
reflejos de mares
y, en medio de tanto ruido,
palabras y soledades.

sábado, 20 de noviembre de 2010

ATARDECERES


            Por donde cae el día
allá donde se acaba el parque,
cientos de estorninos
en una, dos o tres bandadas
dibujan puntos de carbón
en el folio cansado de la tarde.
Van inventando sombras
hasta tejer un baile
que hipnotiza al sol
que se va
y a la luna que nace
y a las nubes que esperan
cosidas de los pliegues del aire.
Atardeceres de fe y de hogar,
arte a través de mi ventana
y una canción que vuelve a nacer
de la ceniza de los años.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LEER EN TU ABRAZO


            Hoy pude leer en tu abrazo
todas las historias del mundo,
hoy pude viajar tierras y pueblos
sin tener que salir de tu cuerpo.
Hoy supe tatuar en tu piel
todas las palabras que quedan
para luego volver a poner
los pies en la tierra,
un poco más seguro,
un poco más perfecto,
otra vez preparado
para caminar el mundo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL FARO


            Tengo que elegir
entre escribir poesía
o habitar en un faro.
Así viviría encaramado
en la piedra blanca
sobre un azul inmenso
o un gris ofuscado.
Así me bastaría
ese lenguaje sencillo
(ahora me ves,
ahora no me ves;
soy un chorro de luz
tan poco importante
bajo las estrellas;
soy un golpe claro
bajo la noche obscura
y nada más)
sin revueltas inútiles,
sin altivez
ni rimas fáciles;
sin buscarle motivos a la soledad
o a los ojos tristes del amor.
Desde lo alto de un faro
la noche no puede no estar sola
y la luz,
como el amor,
tiene los ojos tristes.

viernes, 29 de octubre de 2010

EL CAMINO DEL PASADO


            Hoy he inventado el camino
para volver al pasado;
hoy he bajado al infierno
y lo encontré tranquilo,
leve y solitario.
Acaso sucede
que los demonios no trabajan
los viernes por la tarde,
pero no puede ser
que fines de semana
Eneas vuelva a casa.
Y, aunque mis demonios
no quieran acompañarme,
debo seguir camino
a descubrir países
y edificar ciudades,
a sembrar la semilla
del bien
en medio de tantos males.
Hoy he inventado el camino
para volver al pasado,
hoy he bajado al infierno
a descubrir que vivo
lejos,
que mis velas las hinchan
vientos fuertes y favorables.

jueves, 30 de septiembre de 2010

TOMARÉ LA TIERRA


            Estoy lleno otra vez
porque vacié las arcas
donde guardo las palabras.
Estoy grande y sencillo,
con los ojos de un niño
y dispuesto a la vida.

            Día llegará
en que mi tesoro se haya terminado.
Vacío y tranquilo
tomaré la tierra
como traje nuevo
y aprenderé sin miedo
la nueva vida.

lunes, 27 de septiembre de 2010

EL PARQUE


Vivo con ventanas a un parque
y se mueven pedazos de vida
a cada momento ante mí.
Desde mi atalaya
veo gente que corre,
que juega y que late,
que quiere y se enfada,
que encuentra y camina
y se deja escribir
hasta que se aleja por siempre de mí.
            Y de vez en cuando
voy yo a pisar la hierba
con los pies descalzos,
y ruedo y me pierdo
suspendido de cualquier olor,
mientras de alguna ventana
me miran, me inventan,
me escriben
y me dicen adiós.

sábado, 25 de septiembre de 2010

LA VIDA EMPIEZA TEMPRANO


            La vida empieza temprano
y termina tarde:
por más que yo madrugo
siempre me está esperando,
por mucho que yo trasnoche
ella se despide de mí.
Siempre vela a la vuelta
de cualquier esquina,
o me hace un sitio en las calles,
en el tiempo, en el aire:
siempre termina tarde
y empieza temprano la vida,
siempre se acuerda de mí.

LO QUE ME DA LA VIDA


            La luz de los crepúsculos
no está en los diccionarios;
cartas de color no bastan
para pintar el paso
de la primavera;
en los encerados
no cabe el vuelo de un pájaro;
no hay teorema que explique
las ganas de llorar.
Hay tanto que aprender
y es tan corto el tiempo
que me da la vida.

MI SUEÑO


            Cuando amanezca
y se vayan al fin la noche y sus sombras,
yo tomaré tu mano,
te llevaré a mi sueño,
desandaremos juntos mares revueltos,
y, hasta que el tiempo diga,
nubes, lluvias y miedos.
Te doy un sueño
en el confín del tiempo y de la aventura
mío, tranquilo y pequeño,
poblado de horizontes y aire sereno,
de aguas verdiazules
y de veleros.
            Me comprometo,
si aceptas hacerlo tuyo,
a llenarlo de palabras
y decirlo a tu oído
mientras buscamos señales
en nuestra ventana,
lentos y abrazados
en el camino tenue
que lleva a la mañana.

NOCHE QUIETA


La noche está quieta y sencilla,
el cielo se acaba muy alto y
las horas no quieren pasar.
No hay sombras que rompan en  miedo,
ni sueños distantes,
no hay viento que marche al llegar.

OTRA VEZ EL PARQUE


            Otra vez el parque
llena la noche de luces tenues
y el aire de susurros,
caricia de vientos y olores verdes.
Bajo el puente
duerme el agua
y la tierra la vela
en su seno leve.
Las horas nadan
en un baño de estrellas,
la mañana asoma
con ojos cerrados
debajo del oriente
y yo quieto y callado,
envuelto en el no sueño,
busco signos, palabras,
luces y recuerdos.

PRIMAVERA


            Ya están creciendo los días;
entre calma y silencio
los árboles van inventando
sus brotes nuevos;
las mimosas olvidan
su flor cansada
que antes fue amarilla
y ahora dorada.
Ya deja oír sus pasos
la primavera,
el revivir del alma
y de la tierra.

viernes, 24 de septiembre de 2010

TARDE DE VERANO


            A veces vuelven los sueños
del color del verano
y las tardes largas.
Se llena el horizonte
de tierra y de cielo
hasta donde el ojo alcanza.
A veces vuelve
una vida estrenada
y el sentir sin fondo
de los quince años.
Y entre vistas y olores
y abrazos furtivos
en la anochecida
gira el calendario
en vértigo
hasta hoy.
Tengo entonces cuarenta,
tengo veinticinco,
tengo quince y treinta
y dos cuatro seis.
Tengo en un manojo
enteros mis días,
el único equipaje que puedo tener.


UN ODISEO CUALQUIERA


            Salgo del trabajo,
la tarde por delante.
Entro en mi coche gris,
nave que navega mar y cielo y tierra,
sin que lo detengan
dibujos negros de aire:
cantos de sirena,
vientos,
rocas errantes.
Ando las aguas turbadas
de otros que viajan como yo
al viento del regreso.
Llego de vuelta a mi isla
por la caverna interminable
del garaje.
Asciendo en ascensor,
como un Odiseo cualquiera,
hacia mi pan, mi queso y vino,
hacia el calor acostumbrado.
Y veo de mi atalaya
la tierra en nueva paz
y leo en mi interior
los nombres del amor
y digo que no a Calipsos,
al abrazo inmortal,
al viaje eterno,
a otra vida que no es la mía.