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jueves, 7 de abril de 2011

SIETE DE ABRIL


            Hubo un día en mi calendario
en que empecé a morir.
Soltadas las amarras,
la nave se hizo a la mar
en medio de una niebla
que no dejaba ver el puerto
la última vez.
Ya casi no recuerdo
de dónde partí,
ni sé cuál es mi destino;
sólo conozco que
no hay isla para el regreso.

domingo, 3 de abril de 2011

A RESGUARDO

          
para "Los parrilleros"  
            Entre copas de los árboles
me visita un cielo azul con nubes,
y se desliza por la tarde
un rumor de río
y de hojas secas que van
adivinando otoño.
            Tiempo de estar
a resguardo del sol
y del mundo;
tiempo de hablar
con la tierra y con el tiempo,
conmigo mismo y con la vida.

martes, 29 de marzo de 2011

VERSOS ROTOS


            Voy dejando mi vida llena
de versos rotos,
de poemas que se esfuerzan por nacer
y van quedando
en el suelo arrugado de las palabras.
            Kilómetros de papel he recorrido
para llegar a algún final
y sigo siempre
en el mismo punto de mi partida.
            Aprendo cada día los sonidos
y las letras y aprendo
a leer de nuevo y a escribir.
            Luego entiendo
que las palabras no nacen para la voz,
sino para los sentidos.
Y hago el ensayo
del sonido de los versos,
del olor de los adjetivos
y, siguiendo el tacto de las conjunciones,
me adentro en el sabor de los substantivos.
            Y, cuando ya lo tengo todo
y nada parece imposible,
tropiezo en la sintaxis de las cosas que pasan
y en la morfología de los sentimientos
y en esa tozudez que tienen los versos
para no decir ellos
lo que yo dentro digo.
Y entonces caigo sin remedio
con las rodillas en el suelo
y puñados llenos de versos rotos
que no puedo salvar
ni sé volver a unir.
            Y entonces me da por pensar
que mañana habrá más versos
y algunos tal vez pueden
nacer enteros.

sábado, 26 de marzo de 2011

ANTES


            Antes que la muerte está la vida,
antes de callarme he de cantar,
cantar en todos los rincones de mis días,
decir, hablar, tal vez gritar.
            Antes de quedarme quieto
he de viajar,
viajar al mundo sin fronteras
y al centro de mí mismo,
viajar de la alegría a la tristeza,
de yo a tí, de tú a mí, de yo a él
sin dejar
instante ni resquicio.
            Antes de despedirme
he de decir que estoy aquí,
oíganme todos
y oíganme los campos,
oigan los árboles
y oíganme las piedras,
escuchen de mi voz
y de mis gestos,
oigan también mis ojos
que dicen más.
            Antes de irme
he de llegar
y he de sentir la tierra,
el aire, el mar y el tiempo;
me han de ver todos
antes de marchar.

martes, 22 de marzo de 2011

LAS PALOMAS


            Las palomas no saben
de símbolos ni de metáforas.
No saben de rimas
ni de fotografías.
Las palomas no saben dibujar.
Palomas urbanas,
tristes, mutiladas,
manchadas y grises,
que se comen el grano de los parques,
se pelean,
cortejan siempre impúdicas
y no saben de paz.
Pero,
si una bandada de palomas
emprende el vuelo,
nada importa sino sus aleteos,
un instante la vida queda detenida
en el aire revuelto.
Su vuelo hermoso
se parece a la poesía.
Las palomas saben volar.